Los æsir son los principales dioses del panteón nórdico. Están emparentados con Odín y habitan en Asgard, siendo mencionados bajo el término genérico guðin, «dios». Aparecen en la religión escandinava después de las invasiones indoeuropeas y fueron incorporados a un pantéon de dioses más antiguos (los vanir), en lugar de suplantarlos. Se encuentran trazas de esta fusión en la Völuspá, uno de los principales textos de la mitología nórdica.
Las principales figuras a las que se rendía culto eran Odín, Frigg diosa del amor, la fertilidad y la fidelidad conyugal, Thor dios del trueno, Balder dios de la luz y de la verdad y Tyr dios de la guerra y la sabiduría en la batalla. El jefe de los æsir es Odín, que creó el mundo junto con sus hermanos Ve y Vili. Los enemigos de los æsir son los jotun, con los cuales se encuentran en una guerra constante. Los vanir se enfrentaron a los æsir en una guerra, tras la cual algunos dioses vanir, como Njörðr y sus hijos, Freyr y Freyja, se unieron a los æsir al ser tomados como rehenes, se reconciliaron e intercambiaron prisioneros.
Los æsir se mantenían siempre jóvenes comiendo las manzanas de Iðunn aunque, a pesar de ello, podían morir. De hecho, según la profecía casi todos morirían en el Ragnarök y solo quedarían unos pocos para reconstruir el mundo. Los vanir estaban relacionados principalmente con los cultivos y la fertilidad, los æsir con el poder y la guerra.

Los dioses Aesir eran adorados principalmente por la aristocracia mientras que los Vanir eran rogados por los campesinos. Este dato muestra la gran diferencia entre ambas clases, con la Aristocracia por una parte y la gente campesina por otra. Los dioses Aesir estaban asociados con el Cielo mientras que Vanir estaban asociados con la Tierra. Los Aesir representan el orden social, la conciencia humana y las obras artísticas y tecnológicas.
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