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viernes, 13 de diciembre de 2019

Nodens

Nodens (Nudens, Nodons) es una deidad celta asociada con la curación, el mar, la caza y los perros. Fue adorado en la antigua Gran Bretaña , especialmente en un complejo de templos en el Parque Lydney en Gloucestershire, este imponente edificio del templo romano-celta ha sido interpretado como una incubatio o dormitorio para que los peregrinos enfermos duerman y experimenten una visión de la presencia divina en sus sueños. El sitio puede haber sido elegido porque ofrecía una vista clara del río Severn cerca del punto en el que comienza el Severn Bore y posiblemente también en la Galia . Lo equiparan con los dioses romanos Marte , Neptuno y Silvanus , y su nombre está relacionado con el de la figura mitológica irlandesa Nuada y el galés Nudd. Es posible que el nombre Nodens provenga de las raíces celtas noudont- o noudent-, asociadas según Tolkien con el verbo germánico que significaba "adquirir, cazar". Nodens suele mostrarse como un hombre anciano de poblada barba, ataviado con una larga túnica y montado en un carro con forma de concha tirado por seres míticos o extraterrestres. Otras veces aparece como un hombre de mediana edad, musculoso y de cabello castaño. Según algunas fuentes, Nodens adora cazar bestias en lugares como los niveles más bajos de las Tierras del Sueño, pero solo le complacen los desafíos complicados: las criaturas pequeñas son capturadas por los siervos del dios y nunca por el propio Nodens.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Dioses Celtas: Tuatha Dé Danann

El Tuath (a) Dé Danann (que significa "la gente de la diosa Danu"), también conocido por el nombre anterior Tuath Dé ("tribu de los dioses"), son sobrenaturales raza en la mitología irlandesa. Se cree que representan las principales deidades de la Irlanda gaélica precristiana. Los Tuatha Dé Danann constituyen un panteón cuyos atributos aparecieron en varias formas en todo el mundo celta. 

Los Tuath Dé habitan en el Otro Mundo pero interactúan con los humanos y el mundo humano. Están asociados con antiguas tumbas de paso, como Brú na Bóinne , que fueron vistos como portales al Otro Mundo. Sus rivales tradicionales son los Fomorians (Fomoire), que parecen representar los poderes dañinos o destructivos de la naturaleza, y que los Tuath Dé derrotan en la Batalla de Mag Tuired . Cada miembro de Tuath Dé tiene asociaciones con una característica particular de la vida o la naturaleza, pero muchas parecen tener más de una asociación. Muchos también tienen nombres, algunos representan diferentes aspectos de la deidad y otros son nombres o epítetos regionales. 

Gran parte de la mitología irlandesa fue registrada por monjes cristianos, que la modificaron hasta cierto punto. A menudo representaban a los Tuath Dé como reyes, reinas y héroes del pasado lejano que tenían poderes sobrenaturales. Otras veces fueron explicados como ángeles caídos que no eran ni buenos ni malos. Sin embargo, algunos escritores medievales reconocieron que eran dioses. También aparecen en cuentos separados por siglos, mostrándolos inmortales. Los miembros prominentes de Tuath Dé incluyen a The Dagda, quien parece haber sido un dios principal; El morrígan; Lugh; Nuada; aengus; Brigid; Manannán, un dios del mar; Dian Cecht, un dios de la curación; y Goibniu, un dios de la orfebrería y uno de los Trí Dé Dána ("tres dioses de la artesanía"). Tienen paralelos en los panteones de otros pueblos celtas: por ejemplo, Lugh está relacionado con el dios pan-celta Lugus , Nuada con el dios británico Nodens, Brigid con Brigantia; Tuirenn con Taranis; Ogma con Ogmios; y el Badb con Cathubodua.

Los Tuath Dé finalmente se convirtieron en los Aos Sí o "hadas" del folklore posterior. La antigua palabra irlandesa tuath (tuatha plural) significa "pueblo, tribu, nación"; dé es el caso genitivo del día y, según el contexto, puede significar "dios, dioses, diosa" o, más ampliamente, "ser sobrenatural, objeto de culto". Los Tuatha Dé Danann descendían de Nemed, líder de una ola anterior de habitantes de Irlanda. Vinieron de cuatro ciudades al norte de Irlanda: Falias, Gorias, Murias y Finias, donde enseñaron sus habilidades en las ciencias, incluida la arquitectura, las artes y la magia, incluida la nigromancia, llegaron a Irlanda "en nubes oscuras" y "aterrizaron en las montañas [de] Conmaicne Rein en Connachta".

Los Tuatha Dé Danann trajeron cuatro tesoros mágicos con ellos a Irlanda, uno cada uno de sus Cuatro Ciudades: 

· Caldero de Dagda
· La lanza de Lugh
· Lia Fáil (La piedra de Fal)
· Claíomh Solais (La espada de la luz)

viernes, 29 de noviembre de 2019

La Isla de la eterna juventud



Hay una leyenda gallega en la que se cuenta que desde la zona de cabo Ortegal, San Andrés de Teixido y Estaca de Bares se puede ver una isla, que es Irlanda. Esta leyenda ancla sus raíces entre la fabula y la realidad, entre el mito y la historia. En la mitología celta existía una isla con el nombre Tir Na n´Og, la isla de la eterna juventud habitada por los seres invisibles, hadas y elfos. En la costa gallega cuando el sol cae sobre el mar dicen que se puede en los días de brumas esa isla. Ésta es la isla a la que se dirigen las almas después de la muerte. De ahí el refrán gallego sobre San Andrés de Teixido “vai de morto o que non foi de vivo”, ya que era uno de los lugares donde las almas emprendían su último viaje por las tenebrosas aguas del Atlántico. La búsqueda de esta misteriosa isla llevo a muchos navegantes a atravesar el mar. Según narran las leyendas Tir Na n´Og es un lugar maravilloso “donde los rayos del sol caen gentilmente a través de las hojas de los árboles, donde los pájaros cantan y los arroyos tintinean en una tarde de verano sin fin”. Dicha isla es citada también por los autores clásicos como las islas de los afortunados. 


Con la llegada del cristianismo esta vieja creencia anclada en los pueblos indoeuropeos no desapareció, sino que se transformó tomando algunos elementos del paraíso de la religión judeo- cristiana. En esta línea sigue la misteriosa isla de San Brandán. Este monje irlandés se hace a la mar en dirección a la puesta del sol buscando una tierra sobrenatural, la isla de los santos. Después de tropezar con distintas islas y pasar incluso por el infierno, san Brandán y los demás monjes regresan a Irlanda aconsejados por un misterioso ser, pero habiendo visto ese maravilloso paraíso. Se ha creído en algunas ocasiones que esta isla pudo ser las islas Canarias. Pero también se dice que se trata de una ballena que se mueve por el océano, lo cual encajaría con la leyenda entre muchos marineros de una isla errante. 

Esta tierra fabulosa fue conocida con el nombre de Avalon en las crónicas del rey Arturo. Es allí, según el ciclo artúrico, donde descansa el cuerpo mortalmente herido de Arturo custodiado por su hermana Morgana y las demás hadas. Las hadas son los seres del mundo invisible habitantes naturales de esta isla. 


Créditos: detectivesdelahistoria.es

sábado, 23 de noviembre de 2019

Pooka

Un púca (espíritu o fantasma en Irlanda), pooka, phouka, phooka, phooca, puca o púka, es en esencia una criatura del folclore irlandés. Considerados como portadores tanto de buena como de mala suerte, que podrían ayudar o molestar a las comunidades costeras y rurales. Estos espíritus son cambiaformas y pueden adoptar la apariencia de caballos negros, cabras y conejos. También pueden tomar forma humana, pero mantendrían características de animales, como orejas o cola. El púca tiene homólogos a lo largo de todas las culturas celtas del noroeste de Europa. En Gales se le conoce como Pwca, y en Cornualles lo llaman Bucca. En las Islas del Canal consideran al phooka un tipo de hadas que vivían cerca de antiguas piedras o crómlechs. 

Las formas más comunes que adopta un phooka son las de caballo, conejo, cabra, duende, o un perro. No importa qué forma adopte, su piel será casi siempre oscura. Por lo general toma la forma de un elegante caballo negro de luminiscentes ojos dorados. Si un humano se sube a lomos de un phooka transformado en caballo se llevará un buen susto, pues el phooka comenzará a correr salvajemente. A diferencia de un kelpie, que ahogaría y devoraría a sus jinetes, el phooka sólo les gastaría una broma, terminando su ajetreado paseo tirando a sus víctimas a un charco y riéndose de ellas. Según algunos folcloristas el único hombre que pudo montar sobre un phooka fue Brian Boru, rey de Irlanda, usando una brida especial que contaba con tres pelos de la cola del phooka. 

Los phooka tienen la capacidad de hablar, y se han conocido casos en los que han aconsejado a humanos para evitarles algún mal. Aunque estos espíritus disfruten confundiendo y asustando a los humanos, se los considera de naturaleza benevolente. El phooka está relacionado con ciertas tradiciones agrícolas. Es una criatura asociada al Samhain, una fiesta de la cosecha celta, cuando se recogen los últimos cultivos. 

Créditos: irlandairlanda.wordpress.com

Religión Celta


A partir de este articulo presentaremos tres entradas o publicaciones muy interconectadas entre si, la primera de ellas es esta que nos habla sobre la religión celta, posterior a esta publicaremos un articulo sobre los Druidas, quienes eran los sacerdotes o shamanes de los celtas, y finalmente hablaremos sobre un personaje mítico dentro de los pueblos celtas, un ser, hombre, que es mas que una leyenda o mito, Cathbad es su nombre, y es lo que podría llamarse como el archidruida propiamente dicho.
Julio César, el gran cronista y genocida de la Galia, afirmaba que los galos eran muy religiosos, aunque indicios indirectos nos hacen suponer que todos los celtas, no sólo los galos, participaban de ese fervor; un fervor panteísta. Para ellos los dioses habitaban en todas partes: cada árbol, lago, río, fuente y montaña tenía su espíritu y a su vez, las tribus tenía su propio nombre para cada dios o diosa, lo que implica que la mitología celta esté habitada por una gran cantidad de nombres. Como era peligroso nombrar las cosas sacras por su nombre verdadero, muchos apelativos pueden referirse indirectamente a una única divinidad.

Las fuerzas principales divinas eran las diosas madres, que regían la fertilidad, la abundancia, las cosechas y a veces estaban dotadas de atributos guerreros. A menudo aparecían en tríadas; el tres probablemente fuese un número mágico, pues varios dioses ostentan tres cuernos o tres caras. Muchas veces las deidades femeninas mostraban afinidades con animales, como Epona (diosa caballo). Entre los más prominentes dioses masculinos encontramos a Arduinna (verraco cazador), Lug (un dios de las artes y la música) o Cernunnos, el dios cornudo (divinidad de los animales). Existía una relación muy estrecha entre los humanos y la naturaleza, de la que emanaba una energía sobrenatural capaz de influir en la vida de los hombres, y que por tanto era necesario neutralizar o controlar. 

En las fuentes clásicas, se nos insiste mucho en los sacrificios humanos, que normalmente se realizarían en rituales de adivinación con los cuales se intentaba adivinar el porvenir. La víctima era apuñalada en el pecho y por la forma en la que caía y se convulsionaba, el adivino leía el futuro. Es imposible establecer si los sacrificios eran un fenómeno muy común, ya que griegos y romanos pueden haber exagerado este aspecto para resaltar el carácter bárbaro de los celtas; aunque en muchos de sus santuarios se han encontrado huesos humanos junto a los de animales. Pero, además de la creencia en múltiples dioses, ¿qué idea tenían los celtas de lo que sucedía tras la muerte?. Lucano y César afirmaban que creían en la transmigración de las almas como los egipcios. En las tumbas es común la inclusión de ajuares funerarios formados por objetos de uso cotidiano, armas o joyas y alimentos, lo que nos parece indicar algo similar a un traslado de las almas a otro mundo y un posible retorno a éste. 

Aunque no parece que existieran edificios religiosos, el ámbito sagrado estaba definido con zanjas o empalizadas que demarcaban el espacio sagrado donde se realizaban los sacrificios. Por lo demás, muchas ceremonias tenían lugar al aire libre. Se realizaban hoyos y pozos donde se depositaban objetos y animales que quedaban así expuestos a la luna y el sol, a las fuerzas de la noche y el día. También me gustaría resaltar que los monumentos megalíticos son anteriores a los celtas cronológicamente y que todo este movimiento neodruíco actual está totalmente equivocado; los celtas vivieron en la Edad del Hierro.

Creditos: oscurosh.blogspot.com

Los Druidas


Pocas instituciones religiosas de la Antigüedad han permanecido en la memoria colectiva europea como ha hecho la de los druidas; los hombres del roble. Eran sacerdotes, adivinos, jueces, astrónomos, maestros, médicos......atributos que los convertían en la minoría poseedora del poder y de la ciencia. Sus miembros eran reclutados entre la nobleza y de jóvenes ingresaban en "seminarios" donde se les instruía en ciencias aplicadas a la religión, la astronomía y la adivinación.

Todo el aprendizaje se basaba en la memoria y los estudios podían llegar hasta los veinte años. No formaban una casta hereditaria, sino que eran un clero elegido entre los más capaces, encabezado por un pontífice con una autoridad ilimitada. No pagaban impuestos y no iban a la guerra, actuaban como jueces, dirimían los litigios y sus fallos debían ser aceptados so pena de que al infractor se le prohibiese realizar sacrificios. Quien incurría en esta prohibición era rebajado al grado de impío y criminal. Los druidas también eran consultados en asuntos de guerra y diplomacia y se ocupaban de la instrucción de la nobleza. Regulaban las ceremonias y fiestas religiosas, estudiaban los movimientos del sol y de la luna y establecían el calendario de acuerdo a ello. Parte de su poder radicaba en su práctica de la magia, que podían usar para la adivinación, para la invocación de fenómenos metereológicos y para las curaciones. La medicina druídica se basaba también en la magia y su elemento fundamental era el muérdago; símbolo sagrado de la inmortalidad, que recolectaban en invierno el sexto día de la luna. Un sacerdote vestido de blanco cortaba la planta con una hoz de oro y la depositaba en un manto blanco, momento en que eran inmolados dos toros blancos. Creían que el muérdago tomado en la bebida daba fecundidad a los animales estériles y era un remedio contra todos los venenos.

Créditos: oscurosh.blogspot.com

jueves, 21 de noviembre de 2019

Cathbad

En la mitología celta e irlandesa, Cathbad es el primer druida del Reino de Ulster, muy reputado como profeta, y también un guerrero cuyo nombre significa "matador en combate". Su leyenda se cuenta en el Ciclo del Ulster. Está desposado con la reina Ness, y sus hijos son el rey Conchobar mac Nessa y Findchoem, esposa de Amergin). Cathbad este también padre de los druidas Genann Gruadhsolus e Imrinn y abuelo del héroe Cúchulainn, del que es tutor. Cuando Setanta alcanza la edad de cinco años, lo rebautiza como Cúchulainn. 

Mientras estaban en guerra Cathbad asesinó a los doce tutores de Ness, la sorprendió desnuda a punto de bañarse y en represalia robó sus vestidos y armas. Cathbad le aseguró que no perdería la vida si aceptaba tres condiciones: la paz, la amistad y el matrimonio. El matrimonio sería provisional. Cathbad profetizó que la hermosa y desdichada Deirdre provocaría la destrucción del Ulster, y que su pequeño hijo Cúchulainn tendría una existencia gloriosa, aunque breve. 

En la narración Táin Bó Cúailnge ("Robo de las vacas de Cooley"), provoca la muerte del emisario Sualtam, que ha hablado sin permiso, pues según un geis o tabú, «nadie habla ante el rey y el rey no habla ante su druida». En la mitología irlandesa aparece un druida con el nombre de Cathbad que en su juventud era el jefe de un grupo de 27 guerreros sin tierra que asolaban las tierras del Ulster. En una ocasión atacó el lugar donde se estaba criando la princesa Ness, la hija del rey del Ulster, y mató a doce de sus cuidadores. Ella juró venganza y formó también su banda de 27 guerreros para combatir a Cathbad y sus guerreros. 

En un descanso de las batallas que libraba con sus guerreros, Ness se fue a bañar al río, dejando sus armas en la orilla, lo que aprovechó Cathbad para acercarse sin peligro a ella y pedirle que se casara con él a cambio de perdonarle la vida. Ella no tuvo más remedio que aceptar. Se dice que la noche de bodas, Cathbad que estaba sediento, la envió a recoger agua del río. Ella se fue a la orilla y al filtrar el agua con su velo, vio que se habían quedado atrapadas dos pequeñas crías de serpientes. Las llevó, junto con el agua, al druida y éste al verlas la obligó a tragárselas con el agua, antes de acostarse con ella. Pasados nueve meses dio a luz a un hijo que nació con una serpiente apretada en cada uno de sus puños. Se le impuso el nombre del río, Conchabar. Más tarde Conchobar mac Nessa se convertiría en el rey del Ulster.